Bullet Journal® para traductores – Elaboración

Hoy traigo la continuación de la entrada anterior sobre el método de organización Bullet Journal®. En la pasada entrada vimos la historia del Bullet Journal®, en qué consistía y los materiales que necesitamos. Hoy os quiero enseñar cómo elaborarlo y cómo he organizado yo el mío para adaptarlo a mi profesión de traductora. ¡Empezamos!

Elaboración

En primer lugar, vamos a numerar las páginas de la libreta si no lo están ya. En segundo lugar, vamos a pensar qué estructura queremos darle a nuestro Bullet Journal®. No va a ser igual si lo utilizamos para nuestra vida personal que para la profesional; si es únicamente para un blog o canal, para organizar clases, etc. Según el creador del Bullet Journal®, todo agenda que se precie debe tener los siguientes módulos: índice, tareas futuras que deben ser programadas, planificador mensual y planificador diario.

En mi caso particular, yo tenía bastante claro que quería que me sirviera también para llevar la cuenta de los proyectos que hago, de las facturas, de los gastos y de las publicaciones e ideas para el blog, así como para anotar potenciales clientes y recursos útiles, por lo que incluí módulos dedicados a ellos. Los organizadores mensual y diario los uní en la parte de agenda.

Este que veis es mi índice. Lo he ido haciendo a medida que iba escribiendo en el diario. Incluso podría añadir más apartados si más adelante decido incluir más, por lo que no es necesario que desde el primer momento incluyáis todo. Tampoco hace falta que perdáis tiempo dibujando o coloreando si no os apetece, pero en mi caso decidí decorarlo un poco para poder hacer fotos después y porque, además, relaja más de lo que parece. Para un fin de semana lluvioso sin poder salir es el entretenimiento perfecto ☺

Vamos con la primera parte de mi índice: vemos encargos, facturas y gastos. ¿Para qué incluir todo esto? El caso es que me gusta apuntar por escrito los encargos que realizo y al principio lo hacía en libretas viejas o agendas usadas y con el resto, más de lo mismo. Resultado: al tener cada cosa en un sitio distinto, me resultaba difícil acordarme de dónde había apuntado cada una y acababa tardando más tiempo de la cuenta en encontrar la información que necesitaba. Solución: añadir un módulo para cada uno en mi Bullet Journal® y así tenerlo todo a mano fácilmente.

En el módulo de Encargos he incluido el nombre del cliente, las fechas de entrada y de entrega, palabras, combinación remuneración. En el módulo de Facturas, tenemos el número de factura, cliente, cantidad, fechas de emisión cobro (ya sabemos que estas dos fechas rara vez coinciden) y el trimestre, ya que puede ser útil para las declaraciones a pesar de haber incluido fecha de emisión y cobro.

En el siguiente módulo he decidido incluir los gastos derivados de la actividad, es decir, aquellos que no tendríamos si no tuviéramos una actividad económica: Internet, cursos de formación, programas de pago, tarjetas de visita, dominio web, coworking si usamos… ¿Por qué solo los gastos derivados de la actividad? Porque así podemos llevar un control de cuándo invertimos en nuestro negocio y, por lo tanto, podemos deducir ese gasto en nuestra declaración, que nuestra inversión también se debe ver compensada.

Para terminar la adaptación del Bullet Journal® a la profesión de traductor, he añadido los siguientes módulos: potenciales clientes (creo que a ninguno le gustaría volver a contactar con la misma agencia dos veces por despiste), recursos útiles (lo necesitas si es imposible manejarse por los mil favoritos de tu navegador) y blog (como se me ocurren ideas en los momentos más inesperados, mejor apuntarlas corriendo antes de que se me olviden). A partir de aquí ya empieza la parte de agenda con su planificación diaria. Esta parte es muy importante, ya que en ella vamos a incluir las famosas listas y viñetas de las que habla el creador del Bullet Journal® y las que darán sentido a nuestra libretita. No hace falta ni de lejos hacerla como la he hecho yo, con sus espacios iguales para cada día previamente dibujados con regla, rotulador y demás parafernalia.

Para empezar con las listas y viñetas, incluiremos en cada día del mes las tareas pendientes o citas que tenemos que realizar o simplemente información sobre algo. Según el tipo anotación que sea (tarea, cita o nota), le pondremos delante una viñeta u otra: «·» para tareas, «o» para citas y «» para las notas. A medida que avance el día y las vayamos realizando (o no), les modificaremos la viñeta a las siguientes: «X» si la hemos realizado, «>» si la hemos pospuesto y «<» si hemos programado un nuevo evento. Podemos añadir otros símbolos al lado de cada frase para señalar su importancia, si es algo que hay que hacer varias veces durante el día o si requiere que profundicemos más en ese tema. A continuación tenéis un ejemplo ficticio de mi 3 de abril:

Un día cualquiera

Tenemos una cita, por lo que la hemos apuntado con la viñeta «o» y tareas pendientes («·»), hechas («X») y una pospuesta («>»). Además hemos añadido una exclamación en las que son especialmente importantes, un ojo en las que requieren tiempo e investigación y una flecha en espiral en la que tenemos que hacer repetidas veces a lo largo del día. Podemos añadir más símbolos para indicar otras cosas distintas o cambiar los que se proponen en la web del Bullet Journal por otros que nos resulten más evocadores. La personalización depende siempre de los gustos y necesidades de cada uno ☺

Este es mi Bullet Journal. Como veis, es más bien una agenda-diario-libro de contabilidad, pero, desde que lo uso, cumple a la perfección su función de organizar las jornadas de trabajo y llevar el control de mi actividad como autónoma. ¿Os parece útil? ¿Qué otros módulos añadiríais? ¿Os animáis a haceros uno?

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